Antartida

Donde el silencio, el hielo y la inmensidad lo dominan todo.

Sin ningún parecido a otro lugar del planeta, La Antártida es enorme, silenciosa y poderosa. Todo está cubierto de hielo y parece quieto, pero hay vida en cada rincón: pingüinos, ballenas, focas y aves que sobreviven en uno de los ambientes más duros del mundo. No hay edificios ni caminos, solo naturaleza en su estado más puro. Estar allí es sentirse pequeño, pero también parte de algo mucho más grande. El frío es real, pero también lo es la emoción de ver paisajes que casi nadie ha visto con sus propios ojos. La Antártida no es para todos, pero quienes la visitan saben que están viviendo algo único. Es más que un viaje: es una experiencia que cambia la forma de mirar el mundo.

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Antartida

Cuando visitar

Temporada de visitas: noviembre a marzo
Es el único período del año en que es posible llegar en crucero (desde el sur de Argentina o Chile),
debido a las condiciones del hielo y la luz solar.
Recomendación:
Noviembre: Paisaje aún cubierto de hielo; primeras expediciones; época de apareamiento de
pingüinos.
Diciembre – Enero: Máxima cantidad de luz (20+ horas diarias); nacimientos de crías; clima “más
cálido” (0 °C a -5 °C); mejor visibilidad.
Febrero: Epoca ideal para avistaje de ballenas; pingüinos ya activos; temperaturas todavía
accesibles.
Marzo: Últimas salidas de la temporada; menos turistas; grandes posibilidades de vida marina.